El probable once de España para la final contra Argentina
‘Los ensayos más bellos’: el libro que no escribí
Para seguir otros esfuerzos literarios previos, aunque más razonables, hace un tiempo jugué con la idea de escribir un libro sobre los ensayos más bellos que se hubieran escrito en Bolivia. Nótese qué adjetivo uso: la obra debía tratar de los ensayos de asunto más atractivo, mejor escritos, más imaginativos, en fin, los que destacaran desde el punto de vista estético, y no así ocuparse de los más importantes, influyentes o lúcidos, como también hubiera podido hacerse. fish-roadgame.online
Esto habría sacado de en medio a los autores que normalmente ocupan los sitios de privilegio en las listas de este género. En mi libro no estaría, por ejemplo, el feo “Pueblo enfermo”, o el aburrido “Nacionalismo y coloniaje”, o el grave Sergio Almaraz, o el monotemático Guillermo Lora, o el delirante y simultáneamente desgarrador Fausto Reinaga, o el retórico y ridículo Fernando Diez de Medina, o el en exceso acicalado Marcelo Quiroga Santa Cruz. Ni iba a incluir, por razones similares, aunque distintas, a HCF Mansilla y Jorge Lazarte.
Tampoco iba incluir algunos ensayos históricos y políticos que admiro, pero que debo considerar notables antes que bellos; hablo por ejemplo de “Fisonomía del regionalismo boliviano”, de José Luis Roca, compuesto de artículos y textos menores recogidos para el libro; de los “Ensayos históricos” de Roberto Prudencio, algunos de los cuales sin embargo me hubieran hecho dudar; o de los textos de historia intelectual, “La filosofía boliviana”; de desmenuzamiento de las creencias, “Los mitos profundos de Bolivia”, y de divulgación filosófica de Guillermo Francovich (al menos la mayoría de estos últimos).
En cambio, pensaba incluir en mi obra, que además planeaba breve, como todas las mías, varios comentarios sobre un puñado de textos consagrados, algunos, y marginales o desconocidos, otros, pero merecedores, a mi juicio, de relacionarse con esa palabra antiguamente prestigiosa, pero hoy desacreditada por el exceso de uso y, muchas veces, por el abuso que se ha hecho de ella: la “belleza”: Armonía, precisión, claridad, elegancia, según las concepciones antiguas; vigor, imaginación, atrevimiento, según otras más modernas; sentimiento, originalidad, expresividad, de acuerdo a los románticos, y, en fin, en nuestro tiempo, capacidad de conmover, de mezclar cosas diferentes sin que rechinen, de propiciar una lectura panóptica de algo que antes estuvo encasillado.
La primera dificultad que debía enfrentar al realizar mi proyecto, me dije, sería escoger qué obras de Gabriel René Moreno excluir de mi comentario. Una dificultad, ya que incluso las notas bibliográficas de este autor son diminutos ensayos de un enorme fuste, aviesos aparatitos para zaherir, o monumentos de pocos párrafos a la memoria de alguien, o fustigantes requiebros por la ingratitud de los pueblos, o secas llamadas de atención a unos autores fatuos o impreparados.
Eso sí, me decía, no solo iba a pasar de los abusivos exabruptos racistas de Moreno, sino que también iba a concentrarme en un par de sus obras, o de otra forma mi trabajo se convertirá en una monografía (más) sobre el cruceño. Así que hablaría –pensé– de sus “Estudios literarios” y de “Los últimos días coloniales en el Alto Perú”. Sin duda dos de los más bellos ensayos bolivianos.
En tercer lugar incluiría un libro que está en estrecha conexión con el primero de ellos: su núcleo lo constituye una divulgación de los trabajos de Moreno sobre los poetas románticos, pero tiene además otros encantadores capítulos sobre los diversos intereses de un escritor dotado como pocos de la claridad, la curiosidad y la buena fe: Ignacio Prudencio Bustillo. El libro se llama “Páginas dispersas”.
Con ello ya estaría en el siglo XX y, entonces, me ocuparía, por supuesto, de la pluma vigorosa y elocuente de Franz Tamayo en “Creación de la pedagogía nacional”. Creo que no necesito justificar por qué. Saltando una sola generación, podría incluir a un discípulo de Prudencio, al áspero pero incisivo y muy inteligente Carlos Medinaceli, que tiene muchos ensayos muy buenos, entre ellos uno que me provocaba escribir sobre él: “La inactualidad de Alcides Arguedas”.
Pasar de Medinaceli a “Pachamama” de Francovich, quien también comenzó a publicar en la década de los 30, los años del giro hacia el nacionalismo, resultaba un paso lógico. Además, de Francovich también quería comentar “Todo ángel es terrible”, un texto posterior, pequeño y precioso –que son dos formas de decir lo mismo–, en el cual el escritor chuquisaqueño parte de un verso de Rilke para defender la filosofía espiritualista, la cual, contrariando a las ideologías de masas, nos enseña a valorar cada esfuerzo individual como expresión de una condición peculiar, sin parangón, que eleva al ser humano por encima de la escala evolutiva y le da “humanidad”.
También doble sería mi elección entre los ensayos del “alter ego” conservador y nacionalista de Francovich, Roberto Prudencio, de quien reseñaría su ensayo paradigmático de los años 30: “Collasuyo”, que –si no contamos “Creación de la pedagogía nacional”– es seguramente la más lúcida y audaz pieza del indigenismo boliviano. Pero también sus posteriores y excelentes “Ensayos literarios”, que son un tercer capítulo de los estudios sobre la poesía nacional iniciados por Moreno y continuados por Prudencio.
De los cincuenta y sesenta tomaría un título de Augusto Céspedes, ninguno de los que los lectores esperan oír, sino en mi opinión el muy superior “Salamanca, el metafísico del fracaso”. También incluiría a otro extraordinario escritor barroco, René Zavaleta, tanto en su fase nacionalista, con “La creación de la conciencia nacional”, como en la marxista, con “Lo nacional popular en Bolivia”, (sobre todo “El mundo del terrible Willka”).
De los setenta y ochenta escogería, por doble partida, a Cachín Antezana: “Canciones chimanes” y “Un pajarillo llamado Mané”. Y habría todavía necesidad de espacio para otros ensayos de Cachín. También incluiría a esa joya que se llama “La aromática flor de las escombros”, de Marcelo Urioste, la que, para rizar el rizo, trata de Gabriel René Moreno. Y a Hernando Sanabria, con su “Ñuflo de Chávez, caballero andante de la selva”, la mejor pieza desde el punto de vista formal de la ideología del cruceñismo. De los noventa, “Viaje en lomo de tigre”, de Moira Bailey. Y de la última década, “Dominios inventados”, de Diego Valverde.
¿Por qué no escribí el libro del que les cuento? Porque era imposible. Una cosa es divulgar ideas, como suelos hacer; otra, comunicar la belleza o el arte. Estos solo se pueden percibir en la obra misma. De modo que desistí de mi propósito. Seguiré escribiendo sobre los “notables” antes que sobre los “bellos”.
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El abrazo de Messi y Lamine Yamal
Cuando acabe la final del Mundial, voy a esperar el saludo de Leo Messi y Lamine Yamal. Y Dani Olmo, Gavi, Eric, Cubarsí. Con ese grupito de chavales amamantados en La Masia que han tenido el talento de triunfar en el fútbol y que el destino ha querido que disputen el partido más importante del mundo contra la Argentina de Messi. Estos días han circulado fotos de ellos de críos posando con su ídolo, el canterano más famoso de la historia del Barça, el mejor jugador de la historia. Tiene su aquel este guion en que Messi se jugará un Mundial (su tercera final, su posible segundo título) contra una selección española de filosofía azulgrana (la posesión, el talento del grupo por encima de la individualidad) y con amplia representación de La Masia.
Leer la noticia completaRodri vuelve a la órbita del Real Madrid
Tras un inicio de verano muy ajetreado, el Real Madrid afronta la segunda parte del mercado de fichajes, la que arrancará este mismo lunes tras la conclusión del Mundial 2026, con la tranquilidad de haber hecho la mayor parte de los deberes.
Reforzados los laterales con Marc Cucurella y Denzel Dumfries, el eje de la zaga con Ibrahima Konaté y el centro del campo con Bernardo Silva, y a pesar de que Michael Olise ha copado la mayoría de los titulares en la capital española en las últimas semanas, la dirección deportiva del club blanco analizará la posibilidad de incorporar algún pivote de máximas garantías para reforzar la medular del proyecto 2.0 de José Mourinho en el Santiago Bernabéu.
En este sentido, después de varias semanas de poca información y rumorología al respecto, Rodri podría regresar próximamente a la órbita merengue. El capitán de la selección española empezó mal el Mundial, pero ha ido creciendo paulatinamente hasta demostrar, especialmente en la semifinal ante Francia, que a sus 30 años sigue siendo uno de los mejores futbolistas en su posición.
Y el Real Madrid, muy atento a todo lo que ha sucedido en tierras americanas, ha reactivado su interés por él tras observar su gran rendimiento con la Roja.
Pieza necesaria
Según el periodista de ‘esRadio’ Sergio Valentín, el Madrid ha cambiado de opinión respecto a Rodri e intentará su fichaje. Mourinho solicitó el fichaje de un centrocampista más, con un perfil distinto a los que ya tiene en su plantilla, y el futbolista del Manchester City reúne todas las características necesarias para impulsar el nivel competitivo de su sala de máquinas.
Sobre todo en un aspecto concreto del juego: el técnico portugués pidió a los responsables deportivos blancos a un jugador que mejorara las jugadas con muy pocos toques de balón, precisamente una de las virtudes del madrileño. Siempre según la misma fuente, Rodri está por la labor de cambiar de aires tras siete temporadas en el Etihad Stadium.
"No pienso en esto"
En una entrevista concedida al diario ‘AS’, Rodri dejó claro este sábado que, a pesar de que tiene contrato con el City y solo piensa en levantar el Mundial, su futuro “será algo que quiera zanjar cuando acabe” la competición. “Subir el nivel me ayudará a tomar una decisión. Evidentemente que estoy contento con mi rendimiento, pero estamos a un pasito de la gloria y esto será algo que quiera zanjar cuando acabe. Bastante importante es el reto que tenemos como para pensar en esto”, sentenció.
Messi no se acaba nunca: ¿habrá noveno Balón de Oro?
Leo Messi ya tiene 39 años. Es innegable que ha perdido parte de la explosividad con la que destrozaba defensas en el Barça, pero conserva intacta la capacidad de decidir partidos con una facilidad sobrenatural. Esa es la cualidad que lo convirtió en un futbolista único.
Su vigencia es la muestra perfecta de su leyenda. El mejor futbolista de todos los tiempos ha conseguido llevar a Argentina hasta la final de un nuevo Mundial, la tercera del astro rosarino tras las de 2014 y 2022, con una actuación de bandera. Con ocho goles, es el máximo goleador del torneo, unas cifras que complementa con cuatro asistencias fundamentales para lograr el pase a la final.
Argentina se enfrentará este domingo a España y volverá a hacerlo liderada por su capitán. No podía ser de otra manera. Solo Messi puede explicar por qué la Albiceleste está a un paso de revalidar el título conquistado en Qatar. Precisamente por eso, toca abrir un melón que no gustará a sus críticos: ¿puede caer el noveno Balón de Oro?
El Mundial lo cambia todo
Antes del torneo, hablar de un noveno galardón parecía una exageración. Su rendimiento en el Inter Miami seguía siendo extraordinario, pero la distancia competitiva entre la MLS y las grandes ligas europeas reducía considerablemente sus posibilidades. El Mundial, sin embargo, lo ha cambiado todo.
En la Major League Soccer, Messi volvió a hacer historia. Levantó el 48º título de su carrera, la MLS, la primera de la historia del Inter Miami. Lo hizo apuntándose 63 contribuciones de gol, récord de la liga, y superando las 52 que registró Carlos Vela en 2019. Datos aplastantes, pero insuficientes para ganar otro Balón de Oro.
Pero ahora Messi está en la final tras volver a maravillar al mundo. Y eso tiene todavía más mérito, porque el rosarino ha malacostumbrado a los seguidores del deporte rey con su excelencia. Estará en el MetLife Stadium por méritos propios. Más que nadie.
Está siendo el jugador más decisivo del torneo y lo constató por enésima vez en este Mundial durante la semifinal ante Inglaterra. Suyas fueron las dos asistencias que permitieron remontar el 1-0 de Anthony Gordon.
Su candidatura no puede sostenerse únicamente en su nombre, en su edad o en su palmarés. Debe justificarse por sus méritos deportivos, y lo cierto es que son difíciles de ignorar. Evidentemente, existen candidatos con temporadas más exigentes en el fútbol europeo. Pero volver a liderar a una selección hacia otro Mundial, y hacerlo de manera consecutiva, es un argumento poderosísimo, más allá de todo lo que ha conseguido en Estados Unidos.
El MetLife Stadium, clave
Todo dependerá de la final ante España. Si Argentina pierde, Messi puede ir olvidándose del noveno Balón de Oro. Pero si vuelve a levantar la Copa y deja su huella en el partido decisivo, será muy difícil negarle el premio.
La posibilidad es más real que nunca. Por eso, la propia organización del Balón de Oro aseguró recientemente que un futbolista que no compita en Europa también puede levantar el galardón individual.
